Es más natural amar

Mandela: del mito al hombreSe estrena una nueva película sobre “Mandela: Del mito al hombre”. No vamos a hablar de la película ni de esta figura histórica. Escribimos este post motivadas por la frase promocional de este largometraje, sobre el odio y el amor:

“Nadie nace odiando. La gente aprende a odiar. Pero se la puede enseñar a amar porque para el corazón humano es más natural amar”.

Se trata de una de las reflexiones que Nelson Mandela escribe en su obra autobiográfica Mandela: Long Walk to Freedom/Mandela: un largo camino hacia la libertad.

En Coaching Factory estamos convencidas de la bondad innata del ser humano. Por eso trabajamos en procesos de autoconocimiento y desarrollo personal. En este camino, en el que el verdadero destino es llegar al epicentro de nuestro ser, a nuestro corazón, reconocemos a los demás y aprendemos a comprender las diferencias.

“Cuanto más cerca estás de tu corazón, más cerca estás de las demás personas”

El hombre es un lobo para el hombre

Homo homini lupus es una locución latina de uso actual que significa el hombre es un lobo para el hombre.

Es originaria del comediógrafo latino Tito Macio Plauto (254 a. C. – 184 a. C.) en su obra Asinaria, donde el texto exacto dice:[1]

“Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.” (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro)

Esta frase fue popularizada por Thomas Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII, quién la adaptó en su obra Leviatán. Hobbes da por básico el egoísmo en el comportamiento humano, aunque la sociedad intenta corregir tal comportamiento favoreciendo la convivencia.

El ser humano es el único animal capaz de generar violencia sobre su misma especie, por razones que nada tienen que ver con la supervivencia: guerras, invasiones, genocidios, esclavitud, violaciones, racismo…

Erich Fromm, en Anatomía de la destructividad humana, señalaba que existían dos tipos de violencia. Por una parte, la violencia defensiva, el ser humano lo comparte con todos los animales; “es un impulso filogenéticamente programado para luchar cuando están amenazados intereses que le son vitales”, El otro tipo de violencia es la violencia maligna, o  la necrofilia, que surge cuando el hombre se decanta por el egoísmo, y conlleva la soberbia, la codicia, la violencia, el ansia de destruir y el odio a la vida.

Las diferentes manifestaciones de la violencia humana parece que den la razón a quienes sostienen que el ser humano es malvado por naturaleza. Sin embargo, los últimos ensayos psicológicos revelan que los niños y niñas saben distinguir perfectamente el bien del mal desde una edad muy temprana. Es más, prefieren a los “buenos”.

Artículo de Muy interesante: ¿nacemos buenos o malos?

Artículo de Muy interesante: ¿nacemos buenos o malos?

El origen de la moral. ¿Somos buenos por naturaleza?

Recientes ensayos psicológicos demuestran que sabemos distinguir casi desde que nacemos entre el bien y el mal. Solemos optar por lo primero.

Las últimas investigaciones demuestran que los bebés de cuatro o seis meses muestran una consistente predilección hacia quienes obran de la manera correcta.

Parece ser que estamos programados biológicamente para la distinción moral. Varios científicos aseguran que poseemos en los genes el impulso hacia “la empatía, el autocontrol, la razón y el sentido de la justicia”, tal y como afirma el psicólogo canadiense Steven Pinker en su libro “Los ángeles que llevamos dentro”.

Un estudio reciente llevado a cabo por la psicóloga canadiense Kiley Hamlin revela que las criaturas de un año y medio prefieren tomar la misma comida que aquellos congéneres de su misma edad con un comportamiento positivo y sociable. En cambio, tienden a ignorar el rancho preferido de los que se comportan como “pequeños hooligans”.

Estas investigaciones parecen que demuestran la afirmación de Nelson Mandela.

“Nadie nace odiando porque para el corazón humano es más natural amar”.

De hecho, si nos atenemos al significado etimológico de la palabra VIOLENCIA proviene del latín que significa acción violenta o contra el natural modo de ser.

Nos quedamos con esta última idea. La violencia y con ella todo tipo de manifestaciones que agredan tanto a los demás como a nosotros mismos, van contra natura del ser humano. Mediante la educación podemos evitar que olvidemos nuestra naturaleza bondadosa innata y optemos siempre por la biofilia, la fuerza que impulsa al ser humano a amar la vida y a crear, tal y como lo definió Erich Fromm.

Fuentes: Wikipedia, el artículo de Jorge Silva García sobre “Las bases psicológicas de la violencia social” y el artículo “El origen de la moral:”¿Somos buenos por naturaleza?” de la revista Muy interesante, en el número 391 correspondiente a diciembre de 2013.

 

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La intuición ante la incertidumbre

einstein  “No debemos acabar convirtiendo al intelecto en un dios. Es evidente que su musculatura es muy poderosa, pero carece de personalidad. Y es que su función no es tanto la de dirigir, como la de servir”.

Albert Einstein, una de las mentes más prodigiosas del siglo XX, entendía que las emociones eran parte de la razón, y que esta última en cualquier caso, no se basa exclusivamente en la mente analítica.

En estos tiempos de incertidumbre, más que nunca, debemos guiarnos además de los datos, de la intuición. De eso que se llama “corazonada“. Las investigaciones neurológicas han demostrado que la memoria emocional (sabiduría vital) facilita y nos capacita para juzgar adecuadamente la información. Según los últimos estudios científicos, las emociones no se oponen a la razón, sino que forman parte de ella; los sentimientos contribuyen a dar sentido a los datos y a mejorar la toma de decisiones.

En el libro “El líder resonante” de Goleman, Boyatzis y McKee, se recoge un fragmento de una declaración del director general de Capital One, Richard Fairbank, en la que se refuerza el valor de la intuición:

“Descubrir una estrategia visionaria en la que uno crea es una cuestión muy intuitiva. Hay muchas cosas que el líder no podrá predecir si se circunscribe exclusivamente a los datos racionales. No hay modo alguno de saber lo que uno necesitará dentro de tres años pero lo cierto es que, si no empieza ahora mismo, difícilmente dispondrá de ello cuando lo necesite. Aunque nuestra empresa contrate a brillantes analistas de datos y tengamos uno de los mayores bancos de datos de Oracle del mundo, cuando acaba la jornada me doy cuenta de que lo único que hacen todo esos datos es llevarnos de nuevo al límite de la incertidumbre”.

Hoy en día más que nunca la organizaciones necesitan de líderes que se manejen bien con los datos y con las emociones, las que les ayudarán a tomar decisiones más acertadas y la motivación suficiente para llevarlas a cabo.

En este sentido, terminamos con otra cita de Albert Einstein:

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica: LA VOLUNTAD

 

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