Actitud vital: pingüinos o caníbales

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Pingüinos

El modelo de los pingüinos o los caníbales. Tú eliges. La lección vital que nos dan los pingüinos es extrapolable a la vida, en todas sus facetas. Nosotras la llevamos especialmente al mundo empresarial, y especialmente, al trabajo en equipo. Ahora que la situación económica es tan gélida como la inhóspita Antártida, ¿cuál es la actitud vital que está aflorando en tu entorno, la de los pingüinos o la de los caníbales?

Este verano han caído en mis manos varios libros. Y he tenido suerte. Todos me han encantado. Me han aportado. Me han enseñado. Me han emocionado. Me han hecho reflexionar y replantearme muchas creencias vitales. En definitiva, me han hecho crecer, y soñar.

hijadelcanibalUno de esos libros, es la novela de Rosa Montero, La hija del caníbal. Todo un tratado existencialista, con una cierta mirada cínica o crítica sobre el amor y las relaciones, tal vez un escudo para proteger a la niña huérfana de seguridad de la protagonista. Reflexiona sobre la guerra, sobre las parejas, el amor, la pasión, las relaciones filiales, la vejez, el bien y el mal, la corrupción, la guerra, las víctimas y los verdugos, los perdedores y los vencedores, el éxito… Por eso digo que parece un ensayo enrededado en una historia de intriga, secuestro o corrupción.

Recojo una de las historias que el anciano protagonista, Fortuna, exrevolucionario, extorero y anarquista, en respuesta a uno de los vencedores de la guerra, actual alto cargo corrupto, que se ríe de los héroes caídos durante la guerra por sus ideales. Defiende la cobardía y el mal como necesaria para la supervivencia de la especie humana, y se siente satisfecho de pertenecer a los mandamases, y justifica la acción de su abuelo que huyó de una batalla mientras otros caían por ser fieles a sus principios.

“El bien y el mal, el honor y la vida. Había que elegir. Podían ser fieles a unos ideales y caer en manos de los torturadores, o bien podían traicionarse y sobrevivir. Había que escoger. Unos, los heroicos, fallecieron. Otros, los cobardes, regresaron, vieron crecer a sus hijos, hicieron negocios, acabaron convertidos en prohombres. Los héroes son inútiles, mientras que los constructores de países son siempre los otros. Los que huyen y traicionan. Los supervivientes, quienes escriben la historia. No es fácil ser el vencedor. La cobardía es sabiduría y el heroísmo una estupidez. La ilegalidad también ha de ser gestionada para que la máquina funcione. Este es el verdadero orden del mundo”.

El anciano Fortuna responde con la historia de los pingüinos para realizar este alegato en favor del bien, de la honestidad, de la generosidad y el altruismo.

El modelo vital de los pingüinos

Imaginaros la desierta Antártida. Sentid el frío helador y el viento que recorre como cuchillas el aire gélido. En ese entorno, los pingüinos han creado un sistema para garantizar su supervivencia. Así lo cuenta el anciano Fortuna:

Cuando las crías de los pingüinos salen de sus huevos, los padres han de dejarlas solas para irse al mar en busca de comida. Esto plantea un grave problema, porque los pequeños pingüinos se encuentran recubiertos de un plumón tan ligero que resultaría insuficiente para mantenerlos vivos en las temperaturas extremadamente frías del Polo Sur. Entonces lo que hacen los pollos es quedarse todos juntos sobre sus islotes de hielo, miles de pingüinos recién nacidos apretujados los unos contra los otros para darse calor. Pero para que los que se encuentran en la parte exterior del grupo no se congelen, los pollitos permanecen en constante movimiento rotatorio, de manera que ninguna cría tenga que estar a la intemperie más de unos segundos.

Ingeniosa artimaña colectiva. Muestra de solidaridad humana.

Pero lo hacen porque así tienen más esperanzas de sobrevivir: es una generosidad dictada por la memoria genética, por la sabiduría bruta de las células.

El BIEN está ya presente en las entrañas y animales irracionales.

Los humanos somos incapaces de imaginarnos lo que no existe; si podemos hablar de cosas tales como el consuelo, la solidaridad, el amor y la belleza es porque esas cosas existen en realidad, porque forman parte de las personas, lo mismo que la ferocidad y el egoísmo.

Ahora está en nuestras manos alimentar el mal o el bien. Ser pingüinos o caníbales. Es una elección. ¿Sobrevivimos apoyándonos o nos comemos unos a otros para sobrevivir? ¿Colaboración o individualismo? Un planteamiento vital. En nuestros cursos en las empresas sobre trabajo en equipo hablamos y fomentamos la actitud vital de los pingüinos.


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