Otoño azul, todo depende del color del cristal

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Depende del color del cristal. A quienes recuerden el último capítulo de Verano Azul no les resultará extraña la angustiosa sensación de escuchar aquella triste canción de «El final del verano». Imposible encontrar peor estado de ánimo para volver a la rutina diaria, ¿verdad?.

Tengo que confesar que odio esa canción por el agujero gris que dibuja entre mis costillas. Y sin embargo, es curioso, me basta con saltarme ese «final» y pensar en el «inicio» del otoño y mis sensaciones cambian radicalmente. Desde pequeña me encantaba el arranque del curso: volver a ver a mis amigas, estrenar libros, libretas y bolis, etc. Todo olía a nuevo y a forro de libros. Aún hoy me pasa. Me gusta disfrutar del descanso veraniego pero cuando llega septiembre me atrapa esa energía de lo nuevo (vamos, la que aprovechan los anuncios de coleccionables y cursos de idiomas).

Depende del color del cristal con el que mires

Conclusión: entre el gris del final de Verano Azul y el brillo multicolor de estrenar otoño sólo hay un suspiro y un parpadeo. Misma situación, mismo momento y dos formas opuestas de vivir la experiencia. Volvemos a lo de la botella medio llena o medio vacía. Puedes sentir el triste final de las vacaciones o el ilusionante inicio de ese curso de oratoria con el que siempre soñaste; de una nueva temporada de tu serie favorita; de estrenar gimnasio o de volver a tomar un café con tus amistades. Claro que el verano tiene sus encantos pero no saber ver los del otoño (sabiendo que es lo que le sigue, te pongas como te pongas) es sencillamente simplificar demasiado.

Ya lo decía el filósofo Epicteto: « Lo que me preocupa no son las cosas en sí mismas, sino las opiniones que tenemos sobre las cosas».

¿Cuál es el color del cristal de tus gafas de ver?

Ante el síndrome post-vacacional

No podemos cambiar el paso de las estaciones, igual que no podemos cambiar todas las circunstancias y personas con quienes nos vamos encontrando; no obstante, sí podemos cambiar la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno. Por ello, si sufres de síndrome post-vacacional, una vez más la solución está en tu mano (o en tu mente, o en tu estómago… o en donde esté tu centro).

Hablando de esto no puedo evitar recordar la historia de Viktor Frankl y su libro autobiográfico El hombre en busca de sentido. Ante las mismas penurias en un campo de exterminio muchas personas se abandonaban a su suerte, perdían la esperanza e incluso morían antes. Viktor sin embargo trató de vivir esos sufrimientos imaginando los libros y conferencias que podría dar al salir de aquel infierno. Se vio a sí mismo ayudando a otras personas a superar situaciones difíciles gracias a la experiencia que estaba viviendo en sus carnes. Esta forma de afrontar la situación le dio la oportunidad de soportar aquella experiencia con «ilusión» en vez de desesperación, pero también le ayudó a sobrevivir sin caer en el desánimo que a otras personas les llevó a la muerte.

Así que por complicada que sea una situación, por difícil que parezca, siempre nos queda buscar un cristal de color diferente y sacarle partido a la experiencia. Me gusta la forma de expresarlo de Stephen Covey.

«Las personas reactivas se ven a menudo afectadas por su ambiente físico. (…) Las personas proactivas llevan consigo su propio clima (…). Su fuerza impulsiva reside en sus valores y si su valor es hacer un trabajo de buena calidad, no depende de que haga buen tiempo o no

Vale que no es fácil, pero me encanta saber que es posible, gratis y lo tenemos al alcance de nuestra mano. La clave está en tomar conciencia como dice Covey de que «soy lo que soy como consecuencia de mis elecciones de ayer», sólo así podremos decir: «elijo otra cosa». ¿Habéis oído hablar de la proactividad?Se trata de ser proactivos y usar nuestra capacidad para decidir si queremos dejarnos influir por el clima, la crisis, un jefe gritón, unos hijos insufriblemente adolescentes,…o si nos saltamos todo esto que nos llega de fuera y buscamos nuestro «otoño azul» .

¿Y si ni con esas? Entonces hay que ser más proactivos todavía y pedir ayuda. Tu amigo, tu vecina, tu tía la del pueblo o tu coach pueden servirte para hacer ese viaje interior buscando el cristal de colores que necesitas. Yo ya me estoy poniendo manos a la obra, que falta me hace.

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Autora de este post: Carmen Burguete, nueva incorporación al equipo de Coaching Factory. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, Master in Business Administration, Coach Profesional Certificada por ASESCO e ICF, experta en Coaching Personal y Ejecutivo. Coaching de Equipos y Practitioner en Programación Neurolingüística. Trayectoria profesional en área comercial y gestión de equipos.

Le apasiona la comunicación. Activa y comprometida con sus sueños, actualmente es vicepresidenta de Educación en el club internacional de oratoriaToastmasters Bilbao. Su perfil enLinkedin.

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