Cómo ayuda el miedo al hablar en público

Cómo ayuda el miedo al hablar en público. El miedo al hablar en público.

¡Gracias miedo por acompañarme!

Ya hace días, y aún me cuesta creerlo: ¡primer premio en el Concurso Nacional de Discurso Humorístico de Toastmasters!

¿Quién me lo iba a decir? Y no, no estoy hablando del trofeo, estoy hablando de haber sido capaz de salir al escenario, enfrentarme a mis miedos y disfrutar de cada instante.

Mucha gente llega a Coaching Factory diciéndonos que no es capaz de hablar en público porque… “me da miedo”. Lo que no imaginan es que, justamente ese miedo, es el que les va a permitir hablar en público de la mejor manera posible. En este post voy a contar cómo ayuda el miedo a hablar en público.

Y no lo digo porque lo haya leído en un manual de oratoria de esos que llenan mis estanterías; lo digo porque lo he vivido en mis carnes y eso no me lo tiene que contar nadie.

Hace meses decidí que éste era el año en el que iba a enfrentarme al miedo, a ese “bicho” que me habla cuando tengo que subir al escenario. Ese saboteador que se encarga de hacérmelo pasar muy mal antes, y sobre todo, durante un discurso. Claro que no es la primera vez que hablo en público, pero hacerlo en un concurso son palabras mayores. No sólo vas a hablar, sino que te estás jugando pasar a la siguiente fase, y esto, la verdad, no ayuda a mantener la calma.

Todas esas frases que mi miedo, ese “bicho saboteador”  me suele susurrar podían convertirse en gritos de peligro si participaba en el concurso. En mi caso su eslogan favorito es:

“¡Te vas a quedar en blanco!”

Sabe que le voy a creer porque me ha pasado en alguna ocasión. Se aferrará a ello y me convencerá de que puede volver a pasar, y más si estoy concursando.

Pero y entonces, ¿cómo vencerlo? Aquí viene lo bueno, no se trata de vencerlo, se trata de escucharle. El miedo no es el enemigo, el miedo es esa emoción que te permite sobrevivir, que no te deja cruzar la calle sin mirar antes a ambos lados. Es el que nos permitió salir corriendo cuando un león se nos acercaba allá por la antigüedad. El miedo nos avisa del peligro. El miedo nos protege de ser devorados, atropellados o… juzgados y apartados de un grupo.

“No es lo mismo tener miedo, que ser un cobarde. El miedo es una emoción, pero la cobardía es un comportamiento y, entre los dos, se encuentra la capacidad de elección del ser humano para ser valiente”, Jose Antonio Marina

A mí el miedo me dice que no lo he preparado bastante. Que quizás lo he memorizado, pero que eso no es suficiente. Sabe que confiar sólo en la memoria es muy peligroso. Basta un ruido o una mirada del público para olvidarte de todo.

Pero esta vez era distinto. El discurso lo tenía muy ensayado, podía repetirlo como repites una canción, siguiendo siempre el mismo ritmo, haciendo las mismas pausas, sin tirar de memoria, sólo fluyendo. Aun así mi miedo quiso gritarme, pero justo cuando estaba en el túnel de salida, respiré, y le contesté: “esta vez lo tengo bien preparado, esta vez puedo y quiero disfrutar”. Y el miedo supo que era cierto.  Bajó su  voz, casi un suspiro. Yo sabía que estaba ahí, y me mantuvo en guardia, despierta, activa, con la energía justa para salir con ganas al escenario, mirar al público, y regalarles lo que con tanto cariño llevaba semanas trabajando. Y cuando regalas de corazón no hay miedo, sólo deseo de agradar.

Así salí. Vi sus caras. Estaban esperando, no a mí sino a mi mensaje, y ése lo traía bien preparado, porque mi miedo se encargó de avisarme y yo… le escuché.

¿Qué te dice a ti tu miedo? ¿Te has parado a escucharle?

Si quieres disfrutar al hablar en público, te podemos ayudar.

Carmen Burguete con el primer premio en la modalidad de discurso humorístico a nivel estatal, celebrado en Marbella.


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Desde el co-razón de Bilbao

¿TIENES EL SÍNDROME DE MARIPILI?

El síndrome de MaripiliEl “síndrome de Maripili” es un conglomerado de actitudes no conscientes de sabotaje que tenemos las mujeres.

Este término lo acuñó la profesora Carmen García Ribas tras hacer un seguimiento minucioso y pormenorizado a cientos de mujeres profesionales y universitarias. A lo largo de su investigación, observó que estas mujeres manifestaban una serie de actitudes y comportamientos que eran percibidos por su entorno como infantiles, de insuficiencia y de necesidad de protección.

Por supuesto, todo lo anterior suponía un impedimento de base para su desarrollo tanto personal como profesional.

García Ribas, acabó por dar con el denominador común de todas estas actitudes: el miedo.

Este miedo puede dividirse en las cuatro subcategorías que siguen a continuación:

 Miedo a no complacer a los demás.

Miedo a no ser queridas por los demás.

Miedo al éxito.

Miedo a no cumplir con los estereotipos que la sociedad aún hoy tiene destinados a las mujeres.

Además, detectó un componente de autosabotaje, que se manifiesta en la particular forma que tenemos cada una de las mujeres de construirnos el famoso “techo de cristal”.

Algunas optamos por la modalidad de dejar la carrera profesional para dedicarnos al cuidado de los hijos, otras dejamos nuestro puesto de trabajo actual para dedicarnos profesionalmente a tareas menos estresantes, las  hay que se niegan a ascender de manera sistemática, etc.

Lo que sí tenemos en común las “constructoras de techos de cristal”, es que padecemos estrés crónico cuando comenzamos a levantarlo. Y no es que tengamos menos resistencia al estrés que nuestros compañeros varones sino que somos especialistas en añadir “extra” de estrés a nuestra vida profesional por todos esos miedos que llevamos bien colocados en nuestras mochilas.

Este panorama sitúa a las mujeres en una postura de sumisión. En pleno siglo XXI, la sumisión femenina, aparte de disfuncional y perjudicial para la calidad de vida de las mujeres, está motivando que se pierda el talento de la mitad de la población mundial, y ese es un lujo que no nos podemos permitir.

Si creeis que tenéis el “síndrome de Maripili” y queréis saber más sobre la gestión de los miedos en el mundo profesional, os recomendamos la lectura de los tres libros que os presentamos a continuación.

Pilar Jericó. “NO miedo. En la empresa y en la vida” 2008

Carmen García Ribas. “Tengo miedo: carisma y liderazgo a través de la gestión del miedo” 2003

Carmen García Ribas. “El síndrome de Maripili. El miedo de las mujeres a no ser queridas” 2006

Y por último, os dejamos un vídeo regalo. Esperamos que os guste.

Este post ha sido inspirado por la coach Idoia Postigo en el marco del programa de Acompañamiento, formación y creatividad para mujeres emprendedoras, promovido por el Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, e impulsado por Bilbao Metrópoli-30, #emakumeekin y la Asociación de Directivas y Empresarias de Bizkaia, programa en la que estamos participando (hastag en twitter: #emprendedorasDFB ).

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